Siempre traté de atender mis procesos.
He vivido cambios profundos que me han llevado a preguntarme varias veces de qué va realmente todo esto, qué hay tras todo lo que cambia.
Me he identificado con muchas versiones de mí misma, defendiéndolas como reales, fuente de profundos combates internos y, en ocasiones, también de conflictos con otros.
Nunca cerré los ojos al dolor ni a la alegría. Pero mi forma de transitar las distintas etapas de mi vida me hizo desear conocer las formas de pensamiento que, desde la antigüedad, han orientado la búsqueda ante el sufrimiento y la comprensión del ser humano.
Tardé años en dar con las preguntas adecuadas. Sigo estudiando; creo que lo haré siempre.
He investigado las raíces de la filosofía, la psicología y el esoterismo occidental. He buscado respuestas en libros, en distintos maestros y tradiciones. Llegó el día en que traté de poner todo ese conocimiento en práctica, no reduciéndolo a teorías que estudiar. El fin era comprobar en la propia experiencia lo que las tradiciones describían del trabajo interno.
Hoy siento la certeza de que el conocimiento más importante para el ser humano es el conocimiento de sí mismo: la comprensión real de lo que somos, más allá de lo que creemos ser. Comprender las trampas que dan forma a lo que entendemos como realidad, y la posibilidad de experimentar la vida desde una perspectiva muy distinta a la que nos enseñan y aprendemos. Atendiendo también la gran dificultad de descubrir muchas otras verdades que omitimos y que se esconden tras el ruido que nos ensordece.
Nuestra esencia no se encuentra, se reconecta. No se aprende, se despierta. No se estudia, se integra.
Soy E. Ensí. Escritora, investigadora y eterna estudiante; amante de las artes, de la historia, de la naturaleza y de la comunicación.
El conocimiento más importante para el ser humano se esconde tras el ruido que nos ensordece y la forma de «realidad» que impera en estos tiempos.
No pretendo, ni puedo, ni debo ofrecer respuestas, pero deseo inspirar preguntas en ti. Porque el camino del autoconocimiento real no es lo que venden: no es paz, ni amor, ni luz.
Es confrontación con lo que no quieres ver. Es desprenderte de quien pensabas que eras. Es dejar morir las creencias absolutas. Es desengaño necesario. Es dolor que transforma. Y es un trabajo que nadie puede hacer por ti.
Puedo acompañarte de distintas maneras.
Escribo y diseño recursos que pueden facilitar el proceso de transformación personal: libros, cursos, materiales audiovisuales. Mi voz es una parte fundamental de mi obra —un ancla de presencia que viste las palabras de su propia energía: meditaciones, narraciones y contenido sonoro para proyectos inmersivos.
También acompaño de cerca procesos individuales mediante herramientas antiguas de presencia e identificación, y oriento la práctica y el estudio de distintas tradiciones sapienciales como brújula hacia lo esencial.
Mi propósito es inspirarte o acompañarte, mientras tú haces lo que solo tú puedes hacer.
Si estás dispuesto a mirar lo que duele, a cuestionar lo incuestionable, a dejar morir a quien crees ser… si de verdad lo deseas, entonces estás listo para comenzar a trabajar de forma real en ti.
El trabajo es tuyo. La responsabilidad, también.